
Mujeres y Arqueología-1
María descubrió Altamira, tenía ocho años y con los
ojos de la inocencia que de todo se asombran y todo lo aprehenden hizo uno de
los descubrimientos más importantes de la Historia. Nada más sabemos de ella,
María Sanz de Sautuola, salvo que es la abuela de Emilio Botín, el
banquero y en una ardua búsqueda por Internet casi destaca más su función
de "abuela de" que de descubridora de las pinturas rupestres de
Altamira
La visión que se
tiene de la persona que se dedica a la arqueología ha sido tradicionalmente la
de un Schliemann o un Howard Carter y a partir de los años ochenta
pasamos a la de Indiana Jones y posteriormente a la de una Lara Croft, heroína
de videojuegos de uniforme ajustado y formas más imposibles que las de la
Barbie.
La
historia de las verdaderas arqueólogas comienza a la sombra de sus
padres y maridos, compañeros de profesión, por ello voy a empezar por una
famosa mujer a la que no se le considera ni se la conoce por arqueóloga pero
que colaboró y ayudó a su marido arqueólogo haciendo las labores de
documentación y catalogación de una manera precisa y admirable y cuya
experiencia en los yacimientos y los países que visitó se vieron reflejadas en
su actividad literaria, Agatha Christie.
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Foto de Left Coast Press and Stuart Laidlaw, Institute of Archaeology, UCL |
Hija de uno de los hombres más
influyentes de Gran Bretaña a nivel arqueológico, director, entre otros muchos
cargos, del Museo Británico, Kathleen Kenyon comenzó simplemente
fotografiando yacimientos arqueológicos pero terminó convirtiéndose en un
ejemplo a seguir. Interesada por el mundo reflejado en la Biblia y siendo un
referente en la arqueología bíblica, demostró la colonización neolítica de la
zona de Jericó. Rompió moldes con la seriedad de su trabajo en los yacimientos
con la aplicación de la excavación por cuadrículas y la importancia de la
estatigrafía en sus trabajos, así como desarrollando una importante carrera
docente en la insistía a sus alumnos del método divulgativo para que los
descubrimientos pudieran llegar a todo el mundo y crear así un interés
creciente por la materia.
Hilda Urlin,
Petrie, por su marido, pasó de hacer ilustraciones de moda antigua a
reproducir escarabeos y de ahí a aprender la profesión de su profesor y
posteriormente marido hasta dirigir su propia excavación arqueológica, en la
que además creó un equipo prácticamente femenino en el que destacaría la
futura egiptóloga y antropóloga Margaret Murray, de quien por cierto se dice
que fue alumna de Flinders en Egipto pero a Hilda ni se la nombra.
Hilda se
adaptó fácil y apasionadamente al sistema y al ritmo de trabajo de su
marido, Flinders Petrie quien convirtió la excavación arqueológica egipcia
en una ciencia, juntos excavaron Dendera, el Rameseum, El-Fayum, Abidos, entre
otros. Mientras aprendía la profesión ejercía de enfermera, intendente,
dibujante, intermediaria con los patrocinadores, hasta adquirir la experiencia
necesaria para que Petrie le confiara su propia excavación.
No sólo debió resultar
curioso, sino chocante para la época y hasta peligroso una excavación llevada
por mujeres en pleno desierto, de echo se cuenta que Howard Carter, sí el de
Tutankhamon, tuvo que poner una queja como responsable de la zona ante el
consulado francés por el ataque que sufrieron por parte de un grupo de turistas
de esa nacionalidad.
Sin embargo, este incidente se convierte en una simple
anécdota entre el monumental trabajo que realizó, las tumbas de la Dinastía XII
en Kafr Ammar y las de Saqqara, son otros de los ejemplos de esta mujer
imparable que en el corto periodo de tiempo que permanece en Gran Bretaña para
tener a sus hijos se dedicó a corregir y supervisar las publicaciones De
Flinder Petrie, conseguir mecenas, crear la Egyptian Research Students
Association y a dar charlas. Su último trabajo fue la publicación, junto con el resto de arqueólogas del equipo, de su trabajo en las tumbas de Saqqara.
Garrod Collection at the Pitt Rivers Museum
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Dorothy
Garrod, la primera mujer en alcanzar una cátedra en Cambridge, fue alumna del
profesor Maretty y del Abad Henri Breuil, lo que hizo que se dedicara
principalmente a la prehistoria y que su primer trabajo arqueológico se
desarrollara en la Península, concretamente con el hallazgo neardental de
Devil's Tower, después vinieron yacimientos en Francia, Kurdistán y
Palestina, donde llegó a nombrar a la cultura natufiense. Como en el caso de
Hilda Petrie, siempre que pudo se rodeó en la excavaciones de otras mujeres
como de la paleontóloga Dorothea Bate.
To be continued...
Pero si queréis ir
cotilleando arqueología hecha por mujeres:
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